En el corazón de la espiritualidad mercedaria, septiembre se presenta como un tiempo de gracia, memoria y renovación. Al celebrar a Nuestra Madre de la Merced, la familia mercedaria vuelve a sus fuentes para reconocer en María el rostro materno de la redención y renovar su compromiso con quienes viven las nuevas formas de cautividad de nuestro tiempo.
En su fiesta, el 31 de agosto, la Familia Mercedaria recuerda a uno de sus santos más queridos, cuya vida estuvo marcada por la consagración a Dios, la caridad con quienes sufrían cautividad, la fuerza de la Eucaristía y la filial devoción a María. Su testimonio continúa invitándonos hoy a entregar la propia vida al servicio de la libertad y la dignidad de toda persona.
En su discurso a los participantes en el encuentro organizado por la Pontificia Comisión para América Latina sobre las situaciones de adicción en el continente, León XIV destaca la necesidad de ofrecer respuestas integrales al problema, como una justicia con rostro humano y un acompañamiento pastoral sin pretender competir con las neurociencias, la psiquiatría o la salud pública. "Que la Iglesia sea la familia de todas las personas que se quedaron al margen del camino".
