El camino de la caridad y la redención
Nacido el 11 de octubre de 1831 en Granada, España, el Beato Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno es recordado como un hombre de Dios, de profunda humildad y un espíritu lleno de caridad. Ordenado sacerdote en 1855, su vida sacerdotal estuvo marcada por el servicio y el compromiso con los más necesitados, en especial los pobres, los enfermos y los desheredados. Como presbítero, destacó por su labor educativa, su humildad y su obediencia a los pastores de la Iglesia.
Sin embargo, su misión no se limitó a las parroquias donde sirvió. En medio de las dificultades y sufrimientos del siglo XIX, Juan Zegrí fundó la Congregación de las Hermanas Mercedarias de la Caridad el 16 de marzo de 1878, respondiendo al llamado de Dios para encarnar la caridad en su vida. Su caridad era cercana, maternal y tangible, reflejo de su profundo amor por María de las Mercedes, a quien amó e imitó con devoción.
Las "manos liberadas con cadenas", simbolismo tan propio del espíritu mercedario, reflejan el carisma propio de la Orden: la libertad. Este simbolismo también fue central en la obra de Juan Zegrí, quien veía en los más pobres la presencia de Cristo, sintiendo el llamado a liberarlos de sus sufrimientos a través de la caridad.
Un ejemplo de entrega ante la adversidad
El Beato Juan Zegrí vivió momentos de gran dificultad, incluyendo calumnias dentro de su propia congregación. A pesar de la marginación y la incomprensión, nunca se apartó de su misión. Su vida fue un martirio del corazón, aceptando el sufrimiento con rectitud y sin quejas, al igual que Cristo. En 1896, fue rehabilitado y poco después se despidió de su congregación, falleciendo el 17 de marzo de 1905 en Málaga. Su proceso de beatificación se inició en 1958 y fue declarado beato por el Papa Juan Pablo II el 9 de noviembre de 2002.
Una caridad que trasciende
Hoy, al conmemorar su vida, pedimos por la congregación de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, para que sigan siendo portadoras de consuelo y misericordia a quienes más lo necesitan. También rogamos por nuevas vocaciones a la vida mercedaria, inspiradas por la entrega del Beato Juan Zegrí, y por todos aquellos que reciben la atención de esta congregación, para que experimenten la cercanía de Dios en sus vidas.