14 de noviembre: Memoria litúrgica de San Serapio, religioso y mártir.
Provincia Mercedaria
de Chile

14 de noviembre: Memoria litúrgica de San Serapio, religioso y mártir.

Jueves 14 de Noviembre, 2024

 
San Serapio Scott, nacido en las islas británicas, fue caballero y cruzado al servicio del rey Ricardo Corazón de León. Su vida cambió cuando conoció a San Pedro Nolasco y decidió unirse a la Orden de la Merced. De caballero de guerra, se transformó en caballero de la fe, entregando su vida para liberar cautivos. En 1240, dio el máximo testimonio de amor, siendo crucificado en Argel.

NOTAS HISTÓRICAS

La tradición de la Orden de la Merced presenta a San Serapio Scott nacido en torno al año 1178 en las islas británicas, pariente de la monarquía escocesa. Y aunque se desconocesn datos concretos de su infancia y juventud, enseguida se le ve al lado del rey Ricardo Corazón de León en la tercera cruzada combatiendo en favor de la fe y de la liberación de la tierra de Jesús. Ya entonces se ocupó de favorecer a los cautivos que iban liberando en Palestina, sufriendo él también la prisión y la cárcel en manos del duque de Austria, siendo liberado por el hijo de éste, Leopoldo VII, al que acompañará en las batallas contra el islam en España, en la batalla de las naves de Tolosa en 1212. Después de la victoria se retiró a Burgos, desde donde salió acompañando a Leonor de Castilla en 1221, que se dirigía a Aragón a desposarse con el rey Jaime I. Al año siguiente conoció a Pedo Nolasco en Daroca, ingresando en la Orden de la Merced.

 

Impulsado por la caridad hacia los cautivos llevó a cabo diversas redenciones. Una de las redenciones tradicionales que se le atribuyen la realizó acompañado de Ramón Nonato en 1229, rescatando a más de 150 cautivos. En la redención de 1240 que llevó a cabo con su compañero fr. Berenguer de Bañeres en Argel se quedó como rehén. La tradición presenta a san Pedro Nolasco escribiendo a fr. Guillermo de Bas para que con premura se recojan los bienes necesarios con los que subvenir en ayuda del redentor. No habiendo llegado a tiempo el precio del rescate, fue crucifcado en la cruz como la de san Andrés, sufriendo cruel martirio, tal como refleja la iconografía mercedaria. Y estando en ella se le atribuyen las siguientes palabras: “¡Oh dulce y precioso leño, perfecta imagen de Aquel en quien murió mi amado Jesús; por Ti espero subir a la bienaventuranza!”

 

Por razón de su cruel martirio en cruz, es abogado frente a los dolores de huesos y coyunturas. La bendición del aceite en su honor es una antigua tradición de la Orden, recogida en el actual ritual.

 

San Serapio aparece en la antigua liturgia mercedaria, concretamente en el breviario del Maestro General Miguel Puig de 1560, con antífona y oración propia, aunque posteriormente fue retirado del misal en la reforma del mismo en 1576. El proceso de beatificación se inició en 1717 en Barcelona y Gerona, llevados por Manuel Ribera y José Rimón como procuradores. El 14 de julio de 1728 se expidió el decreto de confirmación del culto inmemorial, y el 24 de agosto de 1743 fue incluido en el Martirologio romano.

 

NOTAS PASTORALES

 

¿Cómo convertirse de caballero de Ricardo Corazón de León en caballero de la Merced? La vida de Serapio es apta para una película ambientada en la Edad Media, de caballeros y cruzadas, de aventuras y luchas. Pero si la dejamos allí, su vida poco tendrá que decirnos a los creyentes del siglo XXI.

 

Serapio estuvo guiado siempre por los altos ideales de la caballería, como son la justicia y la defensa de los más pobres y vulnerables. Ellos lo descubrían en los peregrinos que querían alcanzar Tierra Santa, y que se encontraban con grandes peligros y adversidades. En ese contexto de luchas hay que situar a nuestro caballero.

 

Pero las luchas y la violencia no restablecen la justicia. Las luchas no son capaces de crear espacios de tolerancia y de paz. Enseguida se dio cuenta de la cruel realidad. Los altos ideales caballerescos no podían construir un mundo nuevo. No era posible comenzar el reino de Dios de esa manera. Había que encontrar otro camino. Era necesario arriesgarse a dejarse conducir por el Espíritu. Serapio no era desde luego un cobarde. Pero a veces es más fácil luchar contra enemigos que guerrean que contra el propio yo, como le ocurrió a Jacob en su lucha contra el ángel, que no lo pudo vencer. Pero al final, el evangelio de jesús venció a Serapio y lo cambió.

 

La conversión de Serapio fue como la de los primeros discípulos. De pescadores a pescadores de hombres. Serapio, de caballero, a caballero de Cristo. Den la Merced encontró el camino. Ya no guerrearía contra los enemigos de la ley de Cristo, llevando muerte y destrucción, sino que lo haría como Cristo, ofreciendo su vida por los cautivos, como Jesús la dio por todos en la cruz.

 

Serapio encuentra en la Merced del siglo XIII copañeros y hermanos dispuestos hasta el heroísmo a dar la vida. El ejemplo de aquellos primeros discípulos de Pedro Nolasco tocó su fibra más profunda. ¿De qué sirce la vida si no es para darla? Su ejemplo y testimonio es la del hombre valiente y esforzado, dispuesto a combatir junto a su serñor temporal que descubre que la vida no se puede desperdiciar, sino que hay que entregarla por los demás. Por los más pobres. Y la Merced siempre descubrió en los pobres cautivos los destinatarios de su opción.

 

Hoy Serapio sigue siendo un faro claro que recuerda la oimportancia de dar la vida, de no guardarla. De sembrar la vida como el grano para que produzca fruto abundante.

 

Pidamos en esta memoria de san Serapio por los hermanos cooperadores de la Orden, para que imiten siempre gozosamente el espíritu de fe y de sacrificio de san Serapio y crezcan en la caridad de Cristo. También elevemos nuesytra súplica solicitando su interceesión por las vocaciones a la vida consagrada mercedaria, para que el Señor susciete con el ejemplo cde los santos el deseo de seguirle hasta entregar la vida por amor. Por último, encomendemos a quienes confían más en sus fuerzas que en el poder de la gracia de Dios, para que se dejen llevar por el ejemplo de san Serapio, que depuso sus armas para rescatar por medio de la caridad a los que estaban sometidos a la servidumbre del cautiverio.

 

San Serapio, ¡Ruega por nosotros!

 

Fuente: “La Merced en la liturgia, 2023-24”.



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