Francisco de Jesús Bolaños nació en Pasto, Colombia, el 4 de octubre de 1701. A los 15 años ingresó en la Orden de la Merced en su ciudad natal, y profesó en Quito en 1718. Fue ordenado sacerdote en 1725, iniciando una vida dedicada a la predicación y la evangelización en diversas localidades de la región andina, especialmente a lo largo de la ruta entre Cuenca y Pasto.
En 1733, dejando la vida activa en Quito, se retiró a una ermita que construyó en las alturas del volcán Pichincha, buscando una mayor unión con Dios. Este gesto no fue una huida del mundo, sino una preparación para una misión más profunda. Su testimonio atrajo a otros mercedarios, con quienes estableció la Recolección del Tejar, un espacio de oración y vida comunitaria centrado en la intimidad con Dios.
Después de 84 años de una vida entregada al servicio de Dios y de los más necesitados, Francisco de Jesús Bolaños falleció el 14 de diciembre de 1785 en loor de santidad. En julio de 1992 se abrió su causa de beatificación, actualmente en proceso en Roma.
Tres aspectos fundamentales destacan en su vida espiritual:
Humildad y penitencia: Proveniente de una familia acomodada, renunció a las comodidades para abrazar una vida de ascesis personal y entrega.
Búsqueda de soledad e intimidad con Dios: Su retiro no fue una evasión, sino una preparación para ser un testigo auténtico del Evangelio.
Caridad activa: Su vocación mercedaria lo llevó a ser conocido como el "Padre de Quito", reflejo de su cuidado por los pobres, los enfermos y los marginados.
La memoria de este siervo de Dios nos inspira a buscar la santidad en la humildad, la oración y la caridad hacia los más necesitados.
Modificado a partir de “La Merced en la liturgia, 2023-24”.
Fuente: Secretaría Pastoral Provincia Mercedaria de Chile.